jueves, 2 de junio de 2016

“Cultura a la fuerza”
Escuelas, ministerios, organizaciones, museos, etc. promueven diferentes actividades culturales de diferentes tipo, con la sana intención de aumentar la capacidad creativa, intelectual y artística de los habitantes, en las escuelas, durante las horas de clases y en actividades extraescolares se promueve este fin, los ministerios a través de diferentes actividades comunitarias a través de diferentes instituciones buscan apuntar  a lo mismo, los museos, con un fin también de transmitir conocimientos y visiones culturales y artísticas de todo tipo, hasta acá, todo lo conocido por la mayoría de la población al respecto. Pero qué sucedería si los habitantes un buen día decidiesen no recibir ningún tipo de formación cultural como sucedió en uno de los pueblos que conocemos en este libro.
En Ferreyra, un buen día vaya uno a saber por qué razón, los habitantes rechazaban asistir a clases de lengua, música, actividades practica; tampoco iban a visitar algunos de los museos que habían en el pueblo, los propios artistas del pueblo, rechazaban el dinero que planes sociales les daba para desarrollar su arte, cuando se presentaba alguna obra de arte, acudían grupos de violentos a escupir y arrojar cosas al escenario en el momento en que las obras se representaban...
Estas situaciones llamaron la atención de las autoridades, quienes con ayuda de otros pueblos cercanos decidieron ir encarando diferentes planes para ir solucionando esta cuestión:
Comenzaron con organizar pequeños eventos culturales con premios a los participantes, que consistían en libros de regalo a los que decidieran mostrar lo que sabían sobre música, pintura o literatura, ante la recompensa que tenía que ver con lo que se rechazaba sin motivos conocidos, se abandonó esta idea, y así siguieron con otros intentos que lograba los mismos resultados, el fracaso total.... Hasta que se decidió usar la fuerza para imponer la cultura (no desde el punto de vista antropológico como los que dicen que jugar al fútboles un arte, sino, algo más complejo)...
Se decidió imponer el gusto por las diferentes artes cueste lo que cueste y les guste o no a los ciudadanos:
Algunos ejemplos de esta revolucionaria medida:
-          A los conductores de autos y motos, en cada esquina se los obligaba a detenerse, bajarse de sus transportes y leer textos de poetas conocidos, si no lo hacían, se les secuestraba el transporte y el pago para retirar su auto o moto, consistía en memorizarse algún poema y decirlo con entonación correcta ante el comisario de quien dependía la aprobación y devolución del transporte.
-          En medio de cumpleaños en clubes o al aire libre, se suspendía el baile o los juegos y se obligaba a sus asistentes a observar una obra de teatro representada por artistas de pueblos vecinos, bajo pena de ser sustraída la torta y los regalos del cumpleañero, quien además al final de la obra debía analizar las interpretaciones y en base a sus dichos se le iban devolviendo los regalos y bocaditos.
-          A los detenidos, se los obligaba a escuchar durante horas con parlantes a todo volumen, en cárceles cerradas, canciones de Ricardo Arjona, que está bien, poco y nada tiene que ver con expresión artística alguna, pero eran como se percibirán verdaderas sesiones de tortura, que avisaban por radio y televisión que esa era uno de los castigos que recibirían los que no aceptasen las nuevas directivas del ministerio de cultura, por lo que el rechazo cada vez fue menor..
-          En los clubes, antes de cada encuentro deportivo, aparte de cantar el Himno Nacional Argentino, se obligaba a cantar arias de diferentes autores, para dicha interpretación correcta, durante los entrenamientos previos al partido, el d.t. de cada equipo, daba media hora diaria a los deportistas para practicar dichas arias. Cuya interpretación correcta o imprecisa, sumaba goles o puntos al resultado final del encuentro deportivo, por lo que si un equipo de fútbol ganaba uno a cero, y al comienzo del partido interpretaba mal el aria, terminaba perdiendo, tres a uno.
-          A la gente que descansaba plácidamente en el balneario local durante el verano, se le obligaba, que a la entrada y salida del centro veraniego, a modo de pago por entrada, debía danzar alguna música clásica, de cuya demostración física, dependerían las horas de permanencia en el balneario y el consumo de alimentos permitidos.
Hasta aquí algunas decisiones que se impusieron para que la gente vuelva a gustar de las artes en el pueblo... Lo que trajo diferentes resultados:
El principal fue, la emigración masiva a otros pueblos por parte  de los habitantes cansados de la prepotencia, pero un pequeño grupo aceptó la represión cultural y sobrevivió a esta etapa y logró volver a gustar de diferentes manifestaciones culturales de manera violenta. Luego de varios años, los habitantes de otros pueblos, sabiendo de que en Ferreyra habían buenos artistas, acudían constantemente a este pueblo para presenciar las diferentes obras presentadas por sus habitantes. Por su parte la población que había emigrado, lentamente fue regresando a su pueblo, para transformarse en  dueños de teatros, cines, salas de concierto, emisoras de radio, mercaderes de cultura... ....


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